Senderismo

Las raíces del senderismo son tan antiguas como el hombre, al fin y al cabo, hasta hace relativamente bien poco, caminar era la forma más habitual de desplazarse.

El senderismo se diferencia del excursionismo en que el primero discurre por caminos perfectamente señalizados.

Los primeros senderos como tales se crearon en Francia tras la II Guerra Mundial. Muchos países europeos siguieron el ejemplo y en la actualidad, podemos encontrar desde pequeños senderos que se recorren en unas horas hasta senderos que requieren viajes de días, semanas e incluso meses para realizarlos.

Los senderos más comunes son los senderos de Pequeño Recorrido o PR (menos de 50 km) y los de Gran Recorrido o GR (más de 50 km), están balizados con un tipo de señales específicas y patentadas.

Entre las características que deben poseer los senderos homologados se encuentran:

  • Ser transitables durante todo el año; tener un interés paisajístico, histórico, etnográfico o medioambiental.
  • Utilizar y recuperar antiguas vías de comunicación.
  • No precisar de técnicas, conocimientos o materiales especiales.
  • Evitar cimas montañosas y no tener fuertes desniveles durante periodos prolongados.
  • Deben ser aptos para que los pueda recorrer sin problema la mayoría de la población.

Para practicar senderismo no es necesario un equipo especializado a menos de que se trate de senderos que nos lleven varios días, poco más necesitaremos que un calzado cómodo.

Podemos incluir agua, algo de comer, unas gafas de sol, sombrero, crema solar y una cámara de fotos en nuestra mochila.

Como los senderos están señalizados, no suele ser necesario el empleo de mapas, brújulas y GPS.

En caso de que se trate de un sendero GR que requiera de días o semanas, sí que tendremos que ampliar y adecuar nuestro equipo y procurarnos un calzado de calidad.

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