Serpentario: Colarillo y falso colarillo

Las serpientes de coral o serpientes rabo de ají son un grupo de serpientes venenosas de la familia Elapidae propias de zonas tropicales. Se caracterizan por sus vivos colores, entre los que predominan el amarillo, el rojo y el negro.

Las coralillos son serpientes que miden entre 50 y 80 centímetros; son esbeltas y tienen una cabeza pequeña; su mandíbula no es tan dúctil como las de otras culebras y sólo pueden tragar presas pequeñas.

Se distinguen por sus notables bandas anchas, rojas y negras, y los estrechos anillos amarillos y blancos que rodean su cuerpo.

Son serpientes venenosas muy temidas, principalmente por su veneno neurotóxico que causa parálisis rápida e insuficiencia respiratoria en la presa. Habita en huecos, nidos de hormigas, bajo piedras o entre raíces de árboles. Se alimentan de otras víboras, peces, lagartijas e incluso presentan canibalismo.

Sus brillantes colores de advertencia sirven como defensa de los depredadores; otras serpientes las imitan y son las falsas coralillos, un dicho popular dice que, si el rojo toca al amarillo es coralillo; y si el rojo toca el negro, es falsa coralillo; en cualquier caso, es mejor no arriesgarse.

¿En caso de mordedura?

La mordedura de una serpiente coral, conocida por ser una de las más venenosas, no causa en un primer momento los efectos temidos. No es dolorosa ni provoca hinchazón en la zona afectada, y los demás síntomas pueden no manifestarse hasta pasadas doce horas. Pero si no se aplica un antídoto, la neurotoxina comenzará a perturbar las conexiones entre el cerebro y los músculos, provocando dificultades en el habla, visión doble y parálisis muscular y, en último término, paro respiratorio y cardíaco. De todas maneras esto depende de la zona o lugar en donde vivas.

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Boom

Amante de la tranquilidad de la naturaleza, disfruto la vida al aire libre y compartir buenos momentos con amigos.

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